Por qué una comisión pequeña es mucho dinero
Esta herramienta es mi reel de fondos convertido en calculadora. La idea es sencilla: dos personas invierten exactamente lo mismo, durante los mismos años, y el mercado les da la misma rentabilidad. La única diferencia es lo que paga cada una en comisiones. Una paga un 1,25 % al año; la otra, un 0,05 %.
Un 1,2 % de diferencia suena a nada. Un café al mes, piensas. El problema es que la comisión no se cobra sobre lo que ganas, sino sobre todo tu dinero, y se cobra todos los años. Y lo que se lleva hoy ya no crece mañana.
Cómo se calcula
La calculadora usa la misma lógica que la de interés compuesto: capitalización mensual y aportaciones a final de mes. La única diferencia es que a la rentabilidad bruta le resta la comisión de cada fondo:
rentabilidad neta = rentabilidad bruta − comisión anual
Con un 7 % bruto, el fondo A crece al 5,75 % y el fondo B al 6,95 %. Con esas dos rentabilidades netas se calcula el capital final de cada uno, y la diferencia entre los dos es lo que «pierdes» en comisiones.
Es una simplificación. En la realidad las comisiones se descuentan poco a poco del valor del fondo, y algunos productos tienen otros costes (de compra, de venta, de custodia). Pero el efecto de fondo es este, y es el que importa.
Un ejemplo con números reales
Empiezas con 10.000 €, aportas 200 € al mes durante 30 años y el mercado da un 7 % bruto anual.
Con un 1,25 % de comisión acabas con 247.454 €. Con un 0,05 %, con 321.564 €. La diferencia son 74.110 €: casi todo lo que has aportado de tu bolsillo en 30 años (82.000 €).
Y lo más llamativo es cómo crece la diferencia con el tiempo, con esos mismos datos:
- A los 10 años pierdes 4.437 €.
- A los 20 años, 22.328 €.
- A los 30 años, 74.110 €.
Los primeros años casi no se nota. Por eso mucha gente no se da cuenta hasta que es tarde.
Cuando pierdes más de lo que has puesto
Otro caso: sin capital inicial, 300 € al mes durante 35 años al 7 % bruto. Aportas 126.000 € en total. La diferencia entre pagar un 1,25 % y un 0,05 % es de 130.340 €. Las comisiones se llevan más dinero del que has puesto tú.
Qué mirar en tu fondo
- Costes corrientes. Es el porcentaje anual que se descuenta del fondo. Aparece en el documento de datos fundamentales (KID) y en la ficha del fondo.
- Otros costes. Comisiones de suscripción, de reembolso o de custodia de la plataforma donde lo tienes. Súmalos si los hay.
- Qué te dan a cambio. Una comisión alta solo tiene sentido si el fondo te aporta algo que compense. Y eso nadie te lo puede garantizar por adelantado.
No te digo qué fondo contratar: eso depende de ti y de tu situación. Lo que sí te digo es que mires la comisión antes de firmar, porque es lo único que sabes seguro que vas a pagar.
Preguntas frecuentes
¿Dónde veo la comisión de mi fondo?
En el documento de datos fundamentales del fondo (también llamado KID) y en su ficha. Busca el apartado de costes corrientes o gastos corrientes: es el porcentaje que se descuenta cada año. Tu banco o tu plataforma están obligados a dártelo antes de invertir.
¿La rentabilidad que publica un fondo ya descuenta las comisiones?
Las comisiones de gestión y depósito se descuentan del valor liquidativo, así que la rentabilidad que ves publicada ya es neta de ellas. Por eso en esta calculadora pones la rentabilidad bruta, la del mercado antes de comisiones, y la herramienta resta cada comisión.
¿Una comisión más baja garantiza ganar más?
No. La calculadora supone que los dos fondos obtienen la misma rentabilidad bruta y solo cambia la comisión. En la realidad dos fondos invierten en cosas distintas. Lo que sí es seguro es la comisión: se cobra todos los años, gane o pierda el fondo.
¿Por qué la diferencia crece tanto con los años?
Porque la comisión funciona como un interés compuesto al revés. Cada euro que se lleva la comisión deja de generar rentabilidad el resto de años. A 10 años la diferencia es pequeña; a 30 años, con los datos del ejemplo, supera los 74.000 euros.
Esta calculadora nació de un reel. Hay más así en Instagram.
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